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El que fue durante unas dos décadas máximo responsable de la cofradía de Cabo de Cruz, Carmelo Vidal, y su mano derecha durante años, vicepatrona y presidenta de la agrupación de mariscadoras de a pie, Ermitas Pérez, han sido denunciados por la Fiscalía por su presunta implicación en dos delitos relacionados con el acoso laboral contra algunos de los trabajadores del pósito durante parte del tiempo que ambos estuvieron ocupando los cargos antes citados en la entidad marinera.

El origen de los hechos denunciados se remonta a un par de años cuando un grupo de guardapescas de la cofradía se dirigieron a la Inspección de Trabajo de la Xunta para denunciar que los responsables del pósito, presuntamente, no realizaban cuadrantes de las vigilancias, no hacían turnos de guardia y carecían de vacaciones como cualquier trabajador en condiciones normales.

Los inspectores se entrevistaron con los denunciantes por separado, coincidiendo las versiones aportadas por cada uno de ellos, lo que dio pie a que los citados funcionarios iniciasen la incoación de un expediente contra el pósito.

Reunión con trampa

La reacción de Vidal y Pérez, según explicaron los entonces trabajadores de la cofradía de Cabo de Cruz, fue citar a los empleados a una reunión a la que tenían prohibida la entrada con teléfonos móviles para evitar que se grabara el encuentro. Allí, y según los testimonios de los implicados, tanto Carmela Vida como Ermitas Pérez solicitaron a los guardapescas que firmaran una serie de documentos, como cuadrantes retroactivos, que, posteriormente, tenían que entregar a los inspectores de Trabajo para, presuntamente, justificar que sí tenían todo en regla.

Los funcionarios, según explican fuentes de la acusación particular, tuvieron constancia de la reunión por los guardapescas, por lo que optaron por emitir un informe a la Fiscalía de Ribeira para que tomase cartas en el asunto. Una vez en este órgano judicial, sus responsables no tardaron demasiado en presentar una denuncia contra Vidal y Pérez por delitos relacionados con el acoso laboral. Dicho expediente se encuentra en fase de instrucción.Los trabajadores de la cofradía denunciaron los presuntos delitos ante inspectores de trabajo de la Xunta.