Viernes, 05 de Marzo del 2021

La Xunta realiza una experiencia piloto en Galicia con la colocación de media docena de jaulas

Ellos no lo saben, pero la plácida vida que hasta ahora han llevado los jabalíes en el parque natural de Corrubedo, en Ribeira, ha iniciado la cuenta atrás de la mano de los biólogos Xosé Pardavila y Adrián Canosa, encargados de la instalación y control de media docena de jaulas para capturarlos. Se trata de un método «no cruento e selectivo», indican los profesionales, que Medio Ambiente utiliza por primera vez en Galicia y que ha dado buenos resultados en el parque de Doñana.

Las estructuras de hierro, de dos metros de ancho, ochenta de alto y sesenta de fondo, están perfectamente camufladas con maleza, situadas en zonas de sombra y amarradas al terreno; en el caso de ejemplares de tamaño medio, dentro pueden coger hasta tres. Su colocación también ha sido estratégica, en lugares de paso de los mamíferos, y ahora solo cabe esperar.

La apariencia de la jaula es la de una caja con dos puertas, una en cada extremo, que caen como una hoja de guillotina, encerrando a los animales dentro cuando estos pisan una especie de pedal situado en la mitad. Como cebo, tanto en el entorno como en el interior, se han colocado algunos de los manjares de los jabalíes: maíz, zanahorias y fruta.

Proceso metódico y paciente

Sin embargo, esta batalla por el control de la población de jabalíes en el parque natural de Corrubedo debe librarse con paciencia y siguiendo un metódico proceso. De hecho, las jaulas llevan ya varios días colocadas y los biólogos todavía no han activado el pedal interior para que funcione. Primero hay que conseguir que los jabalíes, que son más hábiles de lo que algunos pudieran pensar, se sientan seguros y no vean como una amenaza esos elementos nuevos que han aparecido en lugares que, hasta ahora, constituían su guarida. Será entonces cuando se active el mecanismo que les pillará desprevenidos dentro de la jaula, que contiene comida con trampa.

 

Unas cámaras fotográficas debidamente camufladas, situadas a solo unos metros de las jaulas y que se activan con un sensor de movimiento, sirven diariamente a los biólogos para saber si los jabalíes van viendo como normales las jaulas que serán su perdición.

La Xunta decidió aplicar en Corrubedo este plan experimental ante el problema creciente con los cerdos salvajes tanto en el parque como en su entorno.

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