Domingo, 24 de Enero del 2021

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 Todos a una. Al encuentro de ayer en Porto do Son acudieron representantes de la Guardia Civil, Policía Autonómica, policías locales de O Son y Carnota, Gardacostas de Galicia, guardapescas y patrones mayores de Noia, Muros, Carnota, Porto do Son y O Pindo, además del presidente de la federación gallega de pósitos.

La cofradía de Porto do Son dio cabida ayer a una reunión entre patrones mayores de la ría de Muros-Noia y Carnota que aseguran que el problema del furtivismo está repuntando en sus concesiones. ¿El motivo? La presión que se ejerce, desde hace varios años, en el lado norte de la ría de Arousa, y que obliga a estos individuos a buscar nuevos espacios para seguir esquilmando todo el marisco que pueden.

El encuentro estaba convocado por la Federación Gallega de Cofradías. Su presidente, el sonense Tomás Fajardo, presidió la cita, y al finalizar adelantó algunas de las conclusiones a las que se llegó. Lo primero es el repunte del furtivismo, que es consecuencia de la presión que se ejerce en Cabo, principalmente, y Rianxo y A Pobra. El segundo problema al que están haciendo frente los pósitos de Porto do Son, Carnota y Muros está relacionado con el percebe. Fajardo añade que los patrones mayores de estas entidades denuncian que están notando más actividad que nunca por parte de los furtivos, que vacían las rocas más productivas. La responsable de la entidad de O Pindo también se quejó por lo mismo.

La buena noticia de la reunión llegó al comprobar que el sistema de vigilancia de la cofradía de Noia funciona. Tanto los guardapescas contratados, como los mariscadores que se implican en la causa, han logrado minimizar el problema, tal y como explicó el patrón mayor de Noia, Santiago Cruz. Hay que decir que los responsables de las entidades de Portosín y Lira no asistieron al encuentro.

Policías locales

Tomás Fajardo agradeció la presencia de algunas policías locales, como la de Carnota y Porto do Son, al considerar que su participación en estas mesas, primero, y en las playas, después, es imprescindible para combatir esta lacra. Lo mismo dijo de los guardapescas de las cofradías convocadas: «É moi importante que todos os actores deste escenario traballen conxuntamente, ao igual que a Xunta e as propias confrarías. É máis, temos pensado, cando rematemos esta rolda de reunións -la de ayer fue la quinta de nueve programadas-, propor á Xunta que se presente como acusación particular, ao igual que as confrarías, nos primeiros xuízos que saian por furtivismo para lograr sentenzas exemplares e disuadir a estes individuos, sobre todo tendo en conta a ambigüidade da nova lei».

La fiscal considera al inculpado, responsable de las lesiones ocasionadas a un compañero de partida durante una cacería de jabalíes en Cenlle.

La fiscal considera al inculpado, José Luis F. R., responsable de las lesiones ocasionadas a un compañero de partida durante una cacería de jabalíes en Cenlle en enero de 2013. El herido recibió el impacto de un proyectil en la cabeza, después de que el acusado hubiera realizado dos disparos para abatir una pieza, uno de los cuales fue desviado tras rozar en una pequeña piedra que había en el suelo hacia el cuerpo de su compañero.

El herido fue ingresado en el hospital con traumatismo cranoencefálico por arma de fuego y fue operado en dos ocasiones, la primera dos días después del accidente y la segunda ocho días más tarde, por lo que permaneció ingresado algo más de tres meses. Como consecuencia de las heridas, el hombre sufrió hemiplejía izquierda (parálisis a causa de la lesión cerebral) que lo obliga a usar silla de ruedas y es "dependiente total para las actividades de la vida diaria".

La fiscal considera que el acusado cometió una imprudencia al abandonar, junto a su compañero, el puesto de caza que les había sido asignado. Tras ello, siguieron a un jabalí al que José Luis intentó dar caza realizando los dos disparos. En la petición de condena, también figura la privación al derecho a la tenencia y porte de armas durante un año.

Cinco cazadores de edades comprendidas entre los 30 y los 53 años se enfrentan a una acusación por delito contra la fauna y la flora por el que el fiscal les reclama una multa de 4380 euros a cada uno y la retirada de sus licencias de caza y pesca durante un periodo de cinco años.

Los hechos que se irán a juicio en 2016 ocurrieron el 30 de diciembre de 2012 cuando los cinco imputados, “actuando de mutuo acuerdo”, según el relato del fiscal, “participaron en el abatimiento, con arma de fuego y utilizando postas, de una hembra de corzo dentro del terreno de coto privado de caza de Lobios Tecor societario OU-10.122”. La acusación señala que los hombres sabían que no podían cazar al estar fuera del periodo hábil de caza mayor de la hembra del corzo en el Tecor.

Aunque en la petición del fiscal se indica que en las actuaciones judiciales no consta el valor de la pieza abatida, sí pide que los acusados indemnicen al Tecor “la cantidad que se acredite en ejecución de sentencia por la hembra de corzo abatida”.

Cofradías, profesionales y fuerzas de seguridad se reunieron en Muxía.

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Cofradías, concellos, Xunta y fuerzas de seguridad de los diferentes ámbitos relacionadas con el marisqueo y la protección de los recursos se reunieron ayer en Muxía en un encuentro inaudito para hablar sobre furtivismo, de manera más o menos abierta y desde los diferentes ámbitos.

Los profesionales, convocados por la Federación Galega de Confrarías y la Secretaría Xeral do Mar, dentro del Plan de Acción do Marisqueo, que divide la costa en nueve áreas y en tres ámbitos de actuación, para llegar a conclusiones conjuntas, expusieron la situación particular de sus respectivas cofradías.

Los representantes de la Xunta, Gardacostas, Guardia Civil, agentes de la Policía Local y vigilantes, que colaboran todos ellos en el combate del furtivismo también pusieron ejemplos muy concretos para destacar que el problema no viene solo de los de fuera, sino de los propios profesionales. Así, destacaron que si cuatro furtivos propiamente dichos roban cinco kilos de percebe -fue el marisco que prácticamente monopolizó las conversaciones- cada uno, son 20 kilos, pero si cada miembro de una agrupación de 80 mariscadores se pasa en un kilo del tope son 80 kilos en un solo día.

En general, todos vieron el encuentro como positivo, porque como dijo el patrón mayor de Fisterra, Manuel Martínez, «cada un puido dar a súa opinión libremente», aunque las situaciones, al menos las reconocidas en público, son muy diferentes entre unos lugares y otros.

Así, el patrón mayor de Camelle, Xosé Xoán Bermúdez, aunque sin ánimo de presumir como recalcó, asegura que ellos están «moito mellor que hai 10 anos» porque las bandas organizadas que había «fóronse desmantelando» y los propios profesionales acompañan a los guardapescas, a los que acaban de comprarles un vehículo nuevo, para llevar un control lo más exhaustivo posible.

Por contra, su homóloga cormelana, Mari Carmen Suárez, se mostró más pesimista «porque hai furtivismo interior e exterior, coma o porto da Coruña» y, a su juicio, la explicación está muy clara: «Existe porque hai quen compra e porque hai quen coma». De ahí que no le vea una fácil solución a un problema que para ellos es grave.

En otros lugares, como Fisterra, según explicó su teniente de alcalde, Xan Carlos Sar, uno de los problemas fundamentales es la falta de medios, porque las agrupaciones carecen de vigilantes y el Concello, con tres policías locales, poco puede colaborar, «sobre todo no verán que estamos saturados cun montón de cousas». Una colaboración que sí funciona con más fluidez en Muxía o Laxe, que también estuvieron representadas en la reunión por sus agentes.

En definitiva, aunque como un primer paso del que tampoco salieron compromisos, los asistentes valoraron este tipo de acciones.

El recelo a la hora de denunciar compañeros sigue más que vigente

Una de las cuestiones que más dieron que hablar fue la interposición de denuncias particulares. Por más que el capitán de la Guardia Civil se esforzó en explicar que jamás publican los datos de quien denuncia, que solo los piden para evitar avisos falsos que hacen los furtivos para distraerlos, es un concepto que todavía cuesta entender.

Factores como el compañerismo «porque quen che pode botar unha man nun momento dado é o que está contigo nas pedras», como explicó una profesional, o la cercanía siguen pesando más que el deber de colaborar para evitar que se esquilmen los bancos.

Lo explicaba muy gráficamente el alcalde de Laxe, José Manuel Mouzo, al término del encuentro: «E que ao fin e ao cabo somos todos veciños». En cualquier caso él es de los que cree que estos encuentros son muy útiles porque permiten poner en común datos para elaborar estrategias, que es lo que pretenden las autoridades, e intercambiar experiencias.

 

Toda la sociedad

Reuniones como las de ayer no solo son necesarias, son imprescindibles. El furtivismo es una de las enfermedades más graves que sufre la pesca y el marisqueo. Aunque no sean conscientes o no quieran saberlo, es uno de los principales peligros para los profesionales. Sin embargo, no solo los que se reunieron en Muxía son decisivos para luchar contra el furtivismo. Es toda la sociedad la que debe hacerlo. La clave está en el consumo responsable.

Un compañero de profesión y socio de esta Asociación, ha formulado dicho tema al SEPROSE sobre el tema de la identificación mediante TIP en las denuncias formuladas por los Guardas Rurales, y ha obtenido respuesta.

Esta es la respuesta que ha obtenido:

Estimado Sr.:

     En primer lugar, permítame agradecer la confianza depositada en este Servicio al haber dirigido su consulta a esta Unidad para obtener una respuesta aclaratoria respecto del régimen jurídico del Guarda Rural. Desde el SEPROSE nos hacemos eco de la problemática que usted nos plantea, la cual además de ser compleja afecta de modo global al conjunto de los Guardias Rurales.

     Centrados ya en el contenido de la consulta, por la que se solicita conocer si las denuncias formuladas por los guardas rurales deben contener sus datos personales (nombre y apellidos) o, por el contrario, deben contener, únicamente, el número de identificación que figura en la Tarjeta de Identidad Profesional de Guarda Rural, se informa lo siguiente:

      La identificación del personal de seguridad privada que, por su actividad profesional, denuncie unos hechos que conlleven una instrucción judicial debe realizarse con la completa filiación.

      A estos efectos, el artículo 436 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal prevé, como única excepción al deber de identificarse con nombre y apellidos, la dispuesta para los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

      Con motivo de lo anterior, cuando un Guarda Rural comparezca en dependencias policiales y/o judiciales para denunciar hechos presumiblemente delictivos y conocidos en el ejercicio de sus funciones de vigilancia y protección, debe identificarse con su filiación completa.

       Finalmente, se comunica que los informes o respuestas que emite esta Unidad tienen un carácter informativo y orientativo, nunca vinculante, ni para quien los emite ni para quien los solicita, sin que quepa atribuir a los mismos otros efectos o aplicaciones distintos del mero cumplimiento del deber de servicio a los ciudadanos.

       Atentamente.

EL TENIENTE CORONEL , JEFE  INTERINO DEL SERVICIO

Fdo.: Andrés Sanz Coronado

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia ratificó la negativa a la renovación del permiso de uso de armas de caza a un vecino de Poio con tres alcoholemias positivas en su trayectoria como conductor.

Los magistrados señalan que la negativa no se basa en la existencia de antecedentes -dos de los delitos estaban ya caducados y la pena del tercero está cumplida-.si no en la razón está en «la naturaleza de los hechos que motivaron las condenas». Se indica que ingerir tanto alcohol como para ser constitutivo de un delito es un riesgo, propio y ajeno, cuando un coche «no es un instrumento que tenga por objeto causar un daño» y se añade que «en mayor grado lo será usar o poseer un arma de fuego, que sí lo tiene». No se acepta como eximente el carácter pacífico del aludido, porque el estado de embriaguez «supone una alteración de sus facultades».

Los vigilantes aparcaron el coche en la playa de A Retorta para comprobar si había furtivos en el arenal.

 Poco antes de las 22.30 horas, en la playa de A Retorta, en Cabo de Cruz, Boiro, un coche de la cofradía sufrió un extraño percance mientras los guardapescas, contratados por el pósito para hacer frente a los furtivos organizados y violentos que actúan en sus concesiones, recorrían el arenal. Fue entonces cuando sonó una gran explosión y vieron como las llamas calcinaban la parte trasera de su todoterreno.

Los primeros en llegar fueron agentes de la Policía Local, que intentaron, sin éxito apagar las llamas con un extintor. Los bomberos del parque de Boiro, que llegaron poco después, lo solventaron en cuestión de minutos. En lo que coincidían los profesionales que participaron en el operativo es que la explosión no parecía accidental, lo que supondría un nuevo episodio de violencia en esta península del litoral barbanzano. Tan solo hay que recordar los últimos actos violentos y sabotajes, además de agresiones a mariscadores incluidos, para ser consciente del clima de tensión que lleva demasiado tiempo arraigado en esta zona. El hecho de que el sistema de vigilancia que implantó los nuevos responsables de la cofradía, aumentando el personal, los horarios y cambiando de estrategia para desorientar a los furtivos, también ha servido para tensar la cuerda con estos grupos organizados. 

El todoterreno fue retirado en grúa poco antes de la medianoche. Al arenal de A Retorta se desplazaron también agentes de la Guardia Civil del puesto de Boiro para recoger testimonios e iniciar la investigación

El pósito de Cabo vincula el atentado de su coche a los clanes organizados

El ataque aviva la tensión con los furtivos en los arenales boirenses

 

Los numerosos sabotajes que sufren trabajadores y vigilantes de la Cofradía de Cabo de Cruz a lo largo del año se quedan en simple anécdota si se comparan con el ataque que sufrió el lunes por la noche un todoterreno de la entidad marinera, objeto de una fuerte explosión que provocó un incendio que destrozó el maletero del vehículo.

Por ahora, la Guardia Civil se muestra prudente al valorar lo ocurrido y opta por esperar a conocer las conclusiones de un equipo especializado en incendios -está previsto que se desplace hoy o mañana a Boiro- que analizará el vehículo para determinar qué fue lo que originó la detonación y las llamas. Una de las hipotésis que se manejan es que alguien rociase un líquido inflamable cerca del depósito de gasolina.

Ayer, al cierre de esta edición, un grupo de mariscadoras y guardapescas empezaban la vigilancia nocturna reconociendo que la tensión con los furtivos está en su nivel máximo a consecuencia del incidente.

Los dirigentes de la cofradía crucense son menos prudentes que la Guardia Civil. Aunque evitan dar nombres, no dudan en señalar a dos grupos de furtivos muy conocidos que actúan de forma organizada en los arenales boirenses y son extremadamente violentos. De hecho, el domingo, un día antes del atentado contra el coche del pósito, los guardapescas sufrieron un nuevo sabotaje. Ocurrió en el garaje donde se aparcan los vehículos de la cofradía. La cerradura estaba inutilizada por la gran cantidad de cola industrial que sellaba el agujero para introducir la llave.

Decomiso

Aunque con retraso, la vigilancia nocturna del domingo se realizó igualmente, ya que la puerta del garaje pudo abrirse. La niebla apenas dejaba ver nada en el litoral boirense, pero los guardapescas ahuyentaron a un grupo de furtivos que actuaba en la playa de A Retorta, la misma en la que ardió el todoterreno 24 horas después. Estos individuos, al sentir a los vigilantes, escaparon por el monte y dejaron atrás un completo equipo de rastros para extraer marisco, que fue requisado.

Sospechosos identificados

En la cofradía crucense no dudan en asegurar que lo ocurrido en el citado coche es una consecuencia de la presión que están ejerciendo para echar a los ilegales de los bancos marisqueros. También les resulta extraño que uno de estos grupos organizados y violentos se presentase en el lugar donde explotó el maletero del vehículo pocos minutos después de iniciarse el incendio. De hecho, la Guardia Civil y la Policía Local identificaron a estos individuos, que en muchos casos cuentan con antecedentes por agresiones y otros delitos.

La conselleira do Mar, Rosa Quintana, que ayer visitó Noia, no dudó en calificar la explosión en el todoterreno como «un acto terrorista», traspasando ya los límites del acto vandálico, y espera que las fuerzas del orden den con los autores lo antes posible.

Al fallecido le dio tiempo de avisar por radio, pero no lograron salvarlo.

 

Antonio González Barrio, de 59 años, salió ayer por la mañana de caza con una peña de Laza y en los montes de ese municipio ourensano, concretamente en la zona de Soutelo Verde, encontró la muerte. La embestida de un jabalí le produjo graves heridas en una pierna y murió desangrado antes de que pudiese ser trasladado a un hospital. Cuando ocurrió todo, el hombre estaba separado del resto de miembros de la batida. Se encontró con un animal que había sido herido por otro cazador. Al parecer, los perros tenían amarrado al jabalí y el fallecido dejó su rifle para rematarlo con un puñal, pero el ejemplar derribado consiguió liberarse y lo embistió sin que él pudiese hacer nada. Pese a todo, logró avisar por radio a través de la emisora que utilizan habitualmente en ese grupo de cazadores para comunicarse entre sí. Ellos inmediatamente alertaron a su vez a los servicios de emergencias.

Al lugar, situado a unos tres kilómetros de la capitalidad municipal de Laza, pero de muy difícil acceso, se desplazaron dos ambulancias, una de ellas todoterreno. Habían recibido la llamada a las 11.54 horas y a las 12.10 horas ya estaban allí, pero el hombre ya estaba inconsciente y sin pulso. Tenía un grave desgarro en el muslo de su pierna derecha y se estaba desangrando.

Trataron de reanimarlo sin éxito y a la zona llegó incluso a desplazarse un helicóptero con la intención de trasladarlo a un hospital, pero nada sirvió para mantener con vida a Antonio González Barrio y su muerte fue certificada allí mismo después de más de treinta minutos practicándole el protocolo de reanimación. Tras asumir su fallecimiento y realizar los trámites necesarios, su cadáver fue llevado al Complexo Hospitalario Universitario de Ourense para que se le practicase la autopsia, aunque todo apunta a que el ataque le seccionó la arteria femoral y fue imposible cortar la hemorragia para evitar que se desangrase.

Descarta una imprudencia

Los compañeros de batida de Antonio González Barrio, un habitual en los montes de Soutelo Verde, relataron que se trataba de un hombre corpulento, bien preparado físicamente y, además, un cazador experimentado y con un excelente manejo de las armas. No en vano, con 59 años se trataba de un veterano agente de la Policía Nacional. Por todo ello, quienes le acompañaban no se explican cómo pudo ocurrirle algo así.

Destinado en la Unidad de Extranjería de Verín, se le conocía como una persona muy seria y muy dedicada a su trabajo. El suceso -que ocurrió el día en el que comenzaba la temporada de caza menor- ha conmocionado a la comarca verinense. A última hora de ayer se preveía que su entierro tuviese lugar hoy mismo a las seis de la tarde. Tras embestir a Antonio González Barrio, el jabalí que lo atacó -que ya había sido herido previamente- terminó siendo abatido por otro miembro del grupo.

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